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Fue amor... 30 días que intenté olvidarte

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VIERNES 27 DE SEPTIEMBRE
DÍA 1:


Tengo mi corazón y el alma tomada, quiero dejar de respirar, pero por más que lo intento no puedo hacerlo. Cada momento que vivo me siento más triste y ya no puedo seguir deambulando en recuerdos. Hace tiempo que no lloraba, hace tiempo que no vivía en agonía. Sé que durante la vida se viven muchas penas, pero esta es distinta, porque tú eras mi amor, mi niña, mi gran alegría. Estar contigo me hace sentir completo, estar contigo me impide desear algo más en la vida que no seas tú. Sé que debo asumirlo, pero no puedo, esta vez no volveré a perdonar tu abandono, esta vez lograré aceptar que no tengo corazón porque este se fue contigo. ¿Qué queda de mí? Estas hojas sueltas que me acompañan como confidentes de las cosas ocultas que conmigo llevo y espero que nunca nadie sepa. Además de esto, solo me queda un alma vacía que no quiere recuperar el último aliento que con tanto empeño y contra mi voluntad…no pude dejar que se marchara.


SÁBADO 28 DE SEPTIEMBRE
DÍA 2: 


Pienso que durmiendo lograré olvidar al menos una parte de ti, una parte de este amor de a poco se va convirtiendo en odio. ¿Pero cómo lo haces? ¿Acaso no te basta con que te piense todo el día? ¡Sal de mis sueños! ¡Déjame dormir! que hasta en el único momento donde mi corazón descansa estás tú. Ya es en vano insistir, lo he hecho demasiadas veces, no debo seguir mendigando un amor que no sientes, un amor que acompañó en los años de mi adolescencia. Un amor que robaste en algún momento y no me di cuenta de que eso ocurrió. Si tanto te amo como digo hacerlo, creo que es justo que te deje marchar.


DOMINGO 29 DE SEPTIEMBRE
DÍA 3:


No sé por qué escribo, este no es un diario de vida ni mucho menos, eso es para niñas, pero me siento bien haciéndolo, tal vez me permita desahogarme y así, no se vuelve necesario que nadie se entere de mi vergüenza y así nadie, se sentirá con el derecho de aconsejarme. Quiero vivir en silencio y ensimismado en mis propios pensamientos que pululan solo en ti. Hoy he dormido gran parte del día, y las veces que he despertado, es solo para beber agua; agua que se vuelve una necesidad que reafirma la idea de que tal vez no te amo tanto y solo eres una necesidad insatisfecha. Al menos debo comenzar a mentalizarme que mi amor por ti no es tan fuerte, aunque esto sea una mentira y yo mismo me engañe, pero es mejor así, seguir engañándome que asumir una dolorosa verdad.


LUNES 30 DE SEPTIEMBRE
DÍA 4: 


Por más que deseo quedarme en casa, debo hacer como que la vida continúa. Debo trabajar, debo estudiar, debo ser el simpático de siempre para que nadie note cómo me siento y nadie me pregunte qué me pasa. Creo que si alguien lo hace me colocaré a llorar al instante. Hoy cumplí con todo, al menos mi cuerpo estuvo, pero mi corazón sigue contigo y lo poco que queda de mí, vuelve a nuestros recuerdos de felicidad, a las tan deseadas noches de transpiración unidas en el sudor de la pasión que extraño, y sin duda, la fruición de las sábanas mojadas y los besos de instintos serán solo parte de un recuerdo permanente en mí. En algunos momentos, en la soledad de mi pieza, mientras sueño, abro la boca creyendo que son tus pechos que me alertan para dar inicio al rito de la pasión, pero abro mis ojos y solo está la luz tenue que nos solía acompañar al momento de convertirnos en uno. Ya es tarde, me duele la cabeza y estoy cansado de vivir en la imaginación, no soy un personaje de ficción, ¡soy real! y como esta es mi realidad, deseo vivir en tranquilidad y quiero que te vayas. ¿Entiendes que no eres bienvenida? Parece que no, ¡así que asúmelo de una vez por todas! Sal de mi vida, mi cabeza y corazón. 


MARTES 1 DE OCTUBRE
DÍA 5: 


Hoy Lorena me llamó para saber cómo estaba. Ella es una vieja amiga de la infancia y debo reconocer que ha sido la única de mis amigos que siempre ha estado conmigo en los momentos difíciles. Ella sabe todos los detalles de lo ocurrido con Natalia, pero hacía como que desconocía lo ocurrido para no abrir aún más la herida dañada. Aunque entre más me preguntaba, más me dolía el corazón con cada respuesta que daba. Cuando terminé de sollozar, tomó la palabra y dio con las palabras precisas o las que necesitaba escuchar: No te sientas tonto, ridículo o traicionado. Siéntete feliz porque diste todo lo que pudiste y quisiste, diste sin pedir nada a cambio, diste todo de ti, aun cuando ella no lo hacía, descansa y que al paso de los días, esto pasará y tú sanarás. Eso dijo, al menos me tranquilizó por un momento y desahogó las palabras que por días llevaba apretadas en mi garganta. 


MIÉRCOLES 2 DE OCTUBRE
DÍA 6: 


Hoy no me siento muy bien, bebí de forma excesiva, creo que me dejé llevar demasiado por mis amigos, de todos modos, no los culpo, hicieron lo que pudieron para alegrarme y creo que en algo dio resultado. Nuestra salida pareció una despedida de soltero con todo lo que hicimos. Bailé como hace mucho no lo hacía, no estoy seguro, aunque recordando algunas cosas, parece que tuve un leve encuentro sexual con alguna loquilla de la pista de baile, tal vez mañana lo recordaré con calma cuando el efecto del alcohol se vaya y quede la sed, la resaca y el dolor de cabeza. Dejaré una sal de fruta, una aspirina y un vaso de agua preparado en mi velador, solo para caso de emergencia. Lo único malo de todo esto, es que mañana la vida continúa y las penas siguen, pienso seriamente que nunca se irán y deberé aprender a vivir con ellas, pero me niego a que esto permanezca así. Buenas noches por hoy.


JUEVES 3 DE OCTUBRE
DÍA 7:


En la hora de almuerzo me puse a llorar. Alguien en el patio de la universidad cantaba No te apartes de mí de Roberto Carlos. Esta canción emociona mis sentidos y me recordaba a ella. Esto hacía que los sentimientos siguieran más fuertes que nunca y mientras una compañera me abrazaba creyendo que con esto me calmaría, intensificaba mi pena y me negación involuntaria de olvidarla. ¿Cuánto cuesta convencerme de que ella no es para mí? Debo ser fuerte y aguantar esta pena. Natalia fue mi primer y mi último pensamiento durante el día, lo único que he sabido de ella, es que despotricaba de mí con todo el mundo. Según lo que me contaron, ella dice que yo me estoy haciendo la víctima. Esto último, más me dolía, porque no es la persona quien conocí y de la cual me enamoré y por quien estaba llorando. Esa maldita canción de hoy me apuñaló el recuerdo y revivió el deseo de querer escuchar su voz. Me estoy trastornando, quiero abrazarla, quiero hacerle el amor, quiero estar dentro de ella para sentirme completo, porque ella es mi otra mitad que no puedo dejar partir. Eso no lo haré, me niego hacerlo, porque yo la amo y sé que ella solo ha perdido el foco de sus sentimientos y que en el fondo de sí, mi sigue amando a mí, solo que necesita un descanso para darse cuenta de eso.

 

VIERNES 4 DE OCTUBRE
DÍA 8: 


Hoy tomé el teléfono, no aguanté más, tengo un fuego interior dentro de mí, este es el causante de que no pueda sentir un momento de tranquilidad durante el día. La llamé cinco veces y ninguna vez me contestó. ¿Adónde había quedado la que me llamaba durante todo el día? ¿La que no podía dormir sin que le diera un beso o la llamara antes para darle las buenas noches. Estoy en una incertidumbre, no sé qué nos pasó, ¿solo te aburriste de mí? Tiene que pasar, esto tiene que ocurrir para lograr olvidarme de ti, pero debo ser valiente y aceptar que ya no estas y he perdido mi vida y el sentido de esta. Me sumiré en lágrimas y aflicciones para dejarte ir, quiero que te vayas, pero es difícil, muy difícil. Llevo días intentándolo y no lo logro.


SÁBADO 5 DE OCTUBRE
DÍA 9:


Creo que esta noche no podré dormir, una vez más, como siempre pasa, hago el ridículo. Una vez más, como siempre, intenté conseguir algo que no era para mí y siempre fue esquivo. Una vez más, por ser el bueno, terminé como el malo. Una vez más, por tener esperanzas, por tener fe, perdí. Una vez más, creí que Dios me daría una oportunidad y sufrí. Ya no queda nada más y me prometí que no volvería a ocurrir. Simplemente no era para mí, no puedo forzar situaciones, no puedo controlar mi ansiedad. Me siento solo, muy solo, siento que a nadie le importa lo que me pasa y nadie me entendería. Odio ser así, odio ser tan melancólico, odio sufrir tanto, odio llorar. ¿Por qué simplemente no puedo no querer a nadie?, ¿por qué simplemente no puedo quererme a mí mismo?, ¿por qué simplemente no puedo enfocar mis pensamientos en lo que tengo que hacer? Es tan difícil, es tan difícil lograr la tranquilidad del alma. A veces quiero matarme, a veces deseo desaparecer, quiero que nadie se acuerde de mí. Quisiera ser un ermitaño donde nadie me hable, donde coma a la hora que quiera, donde pueda hacer lo que me plazca, pero eso no pasa, porque donde esté no puedo huir de mí, no puedo apagarme, ni anular mis pensamientos, por eso intento dormir el mayor tiempo posible, aunque no puedo, porque mis obligaciones no me dejan, pero durmiendo es la única forma de poder olvidar, pero hasta ahora, mis pensamientos se están tornando en sueños y mis sueños son los que no quiero seguir pensando durante el día. Quiero desaparecer y que mi nombre se olvide, necesito ser solo un recuerdo o tal vez nada. No puedo soportarlo, tengo tanta pena y esta me está consume, no puedo, no puedo no puedo, trato de animarme, trato de que algunas pequeñas cosas me den fuerza, pero no puedo, esto me supera, me supera mucho, no puedo seguir… no puedo seguir… por favor, que alguien me mate, porque yo no tengo la valentía de suicidarme. ¿Qué te cuesta, Señor venir a buscarme? ¿por qué te gusta verme sufrir? Ya entendí, aprendí la lección hace rato, hace rato que aprendí que no debía enamorarme, hace rato aprendí que no debía sentir, hace rato aprendí que no soy para esto, hace rato aprendí que debo estar solo, hace rato aprendí que no debo ilusionarme, hace rato aprendí que lo único que me queda soy yo y lo único que quiero es huir y salir de mí, pero no puedo, dame las últimas fuerzas porque creo que esto no puedo controlarlo más, pero ya me estoy muriendo en vida.


MARTES 8 DE OCTUBRE
DÍA 12:


Debo entenderlo y estoy seguro de que lo lograré. Debo asumir que esto es algo que mi corazón siente y no puedo renegar de él. Saldré adelante y de la penumbra. Mientras me voy mentalizando y tomando voluntad. Me refugiaré en los amigos de siempre, esos que nunca se han ido y siempre están ahí para extenderme su mano y refugiarme en ellos cuando mi paciencia y mis sentimientos pierdan el control. A ti te diré estas últimas palabras, a ti te diré cuánto es lo que siento, aunque sé que lo sabes y festejas con lo que me pasa, pero yo no tengo rencores, yo te sigo queriendo, pero mi amor no debe ser tonto, debe ser inteligente, es por eso, que reconozco lo que me pasa, lo que siento y cuánto sufro por haberte perdido. Sé que el destino, Dios o la vida, tienen otras cosas preparadas para mí. A pesar de todo, no te tengo resentimiento, te tengo mucho cariño y espero que seas feliz. Adiós.


JUEVES 10 DE OCTUBRE
DÍA 14:


Si tuviera que comparar lo que siento para poder explicárselo a todas esas personas que me lo han preguntado y no sé qué responder, tal vez podría hacer una burda analogía comparable a la piel que acaba de recibir un golpe y queda resentida producto de esta. Pero como esta, con el tiempo, este dolor pasa, y de a poco siento que el daño va disminuyendo. Soy demasiado impulsivo y en muchas oportunidades respondo bajo las presiones de lo que siento, pero esta vez será distinto, debo tomarme mi tiempo y las cosas con calma. Debo recuperar mi corazón que perdí tan fácil. Sé que lo puedo lograr, siempre he tenido una buena estrella que me acompaña y ahora consciente, asumo que no es no es tan difícil tarea, aunque aún sigas rondando mis sueños y mis recuerdos rutinarios, no te negaré, asumo que es parte del proceso de volver a la vida.

 

SÁBADO 12 DE OCTUBRE
DÍA 16:


Los días han pasado muy lentos, pero a medida que me voy concentrando en mis actividades diarias, siento que vuelvo a tomar el ritmo acelerado de vida que no me hace pensar mucho en ella. Hay tanto por hacer, hay tantas metas que cumplir que no me puedo estar deteniendo por alguien que no me valora. ¡Quiérase un poquito más, mijito!, decía mi tía cuando me vio triste y preguntó qué me pasaba. Mis lágrimas espontáneas fueron el aviso de que para mí algo no andaba bien, así que le tuve que contar. Creo que hablarlo me hizo sentirme más aliviado y asumir un tema que me estaba costando un poco, pero más que triste, la verdad que este tema me tenía muy agotado. Solo pensar o que alguien me hablara de esto, me agobiaba. Ya no quiero darle más vueltas al asunto y cada vez que uno de mis amigos ingenuamente me pregunta, como que me pongo de mal humor. El tema me tiene cansando… muy cansado.


DOMINGO 13 DE OCTUBRE
DÍA 17:


Siempre me ha gustado hacer cosas solo, no depender de nadie para salir o para tener momentos divertidos. Hoy fui al cine, vi una película de terror que más de una vez me movió del asiento y para un cinéfilo de mi talante, es difícil que algún film lo logre, así que gran mérito para esa producción. Después caminé por las calles de siempre, calles del centro de Santiago por las que muchos desearían no pasar nunca más por ahí, pero yo, feliz, tendría un departamento en plena Alameda. La ruta de mi caminata es siempre la misma, la tengo integrada desde que mi papá me llevaba a recorrer y siempre almorzábamos en el mismo restaurant, en la misma mesa en la que él y su padre lo hacían y ahora nosotros replicábamos ese gesto que probablemente yo también haría con mis hijos «si es que algún día los tenía». Lasaña, por favor, siempre pedía lo mismo, era parte del ritual culinario y no podía saltármelo. Mientras comía, agradecía nunca haber traído a Natalia a este lugar, era casi sagrado y su presencia alguna vez podría haber corrompido esta seguidilla de símbolos. El tiempo pasaba y las cosas mejoraban, de a poco estaba volviendo a ser quien era yo, el auténtico, el conquistador, al que nunca le entraba una bala, solo que ahora lo había hecho y me encontraba en recuperación.

 

JUEVES 17 DE OCTUBRE
DÍA 19:


No creo en el destino y esas cosas, pero hoy nuevamente me volví a encontrar contigo. Te veías hermosa, tu pelo brillaba con el sol y tu ropa asentaba tan bien tus atributos que deseaba desesperadamente sentirlos con el roce de mi cuerpo. Mientras ambos esperábamos la micro para volver a casa, nos miramos, pero no nos hablamos. Presiento que ambos queríamos decirnos muchas cosas. Yo tenía enormes deseos de darte un abrazo y un beso que me hicieran sentir que todo fue un sueño y lo nuestro nunca terminó. Pero no nos atrevimos, y para ser justos, no me arrepiento, si algo hubiese pasado nuevamente, lo más probable es que hubiese perdido los pocos avances que necesitaba para olvidarte. Solo espero que estés bien y, a pesar de todo lo que has dicho de mí, no te culpo, es parte del juego, solo el tiempo nos dirá a ambos cuáles fueron nuestros errores. Un beso para ti.


SÁBADO 26 DE OCTUBRE
DÍA 30:


Ya han pasado dos semanas desde mi «depresión». Durante estos días, he pensado en dos frases que me rondan que están muy manoseadas, pero creo que tienen algo de verdad: «El tiempo todo la cura». De alguna forma, a medida que han transcurrido los días, me he sentido mucho mejor, me siento tranquilo y siento que la vida me está dando otra oportunidad, no debo apresurarme, las cosas con calma para lograr una recuperación pronta de mi corazón. La segunda frase, igual de célebre: «Un clavo saca a otro clavo». Sin querer y siendo muy recatado en mi comportamiento, he conocido una chica que me ha sacado más de alguna risa y le ha dado un poco de entretención a mi vida. No digo que ella sea algo para pasarlo bien, pero tal vez su incipiente compañía me ha hecho pensar: tanto hombres y mujeres, nos ensañamos tanto con alguien cuando en el mundo, lo que más hay, son personas y por ende, en mi caso, muchas mujeres bellas que podrían hacerme perder la cabeza y tal vez lo merezcan, pero solo el tiempo dirá si ella es para mí, solo el tiempo dirá cuál es mi destino. Me he cansado de andar de lado a lado, de pena en pena, por más que se intente no se puede luchar contra el destino, este se encarga de poner las cosas en orden y dar cuenta de lo que realmente somos y lo que realmente valemos. Respecto a ti, Natalia, creo que aún sigues siendo alguien importante, pero estás a las puertas de ser alguien del recuerdo, no es de despechado y aunque me cueste aceptarlo, creo que solo fuiste un aprendizaje. Cada vez que pienso en ti, siento que fue amor, sí, te tuve mucho amor, pero eso fue… fue amor. He demorado treinta días para que las heridas comiencen a cicatrizar, y aunque no están del todo sanadas y falta mucho para declararme recuperado, doy cuenta de las hermosas cosas que me han pasado y cuánto debo luchar por recuperar el ánimo extraviado que está a punto de regresar. Espero que seas feliz y en un tiempo más, cuando todo haya pasado, tomarnos un café que nos permita decirnos aquello que quedó preso de nuestras gargantas consumidas por el orgullo, y que espero que para ese tiempo, las cosas estén calmas y podamos hablar con la verdad. Quién sabe, tal vez este no es un adiós definitivo. Mientras tanto, dejaré de escribir, al menos acerca de ti, estas hojas las guardaré en algún lugar como unas instrucciones sobre qué hacer cuando me sienta en un estado similar al que he vivido durante el último mes. Hasta pronto y bienvenida nueva vida.

 

 


 

 

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